La identidad profesional basada en evidencias. Más allá del currículum.
Hay una pregunta que acompaña a muchas personas a lo largo de su vida profesional, especialmente en momentos de cambio.
¿Quién soy profesionalmente?
Parece una pregunta sencilla, pero rara vez encontramos una respuesta que vaya más allá de un cargo, una profesión o una lista de competencias. Durante años nos hemos definido por aquello que hacíamos. Éramos ingenieros, docentes, comerciales, emprendedores o responsables de proyectos. Más tarde empezamos a describirnos a través de nuestras competencias: liderazgo, comunicación, pensamiento analítico, orientación a resultados. Sin embargo, ninguna de esas respuestas consigue explicar realmente quiénes somos. Los puestos cambian. Las organizaciones evolucionan. Las profesiones se transforman y aparecen otras nuevas. Incluso las competencias continúan desarrollándose a medida que adquirimos nuevas experiencias. Entonces, ¿qué permanece?
Más allá del currículum
Un currículum cuenta dónde hemos trabajado. Un perfil competencial describe aquello que hacemos bien. Pero ninguno de los dos explica la lógica que conecta toda nuestra trayectoria. Con frecuencia observamos carreras profesionales que, a primera vista, parecen llenas de cambios, interrupciones o decisiones difíciles de comprender. Personas que han trabajado en sectores distintos, que han cambiado de función varias veces o que han decidido comenzar de nuevo cuando parecía que ya habían encontrado su camino. Sin embargo, cuando analizamos esas trayectorias con mayor profundidad, aparece algo que no suele verse a simple vista. Detrás de cada decisión existen patrones que se repiten. Hay personas que, independientemente del puesto que ocupen, disfrutan organizando situaciones complejas. Otras sienten una motivación constante por acompañar a quienes las rodean. Algunas buscan comprender cómo funcionan los sistemas antes de actuar, mientras que otras encuentran energía en crear, conectar o transformar.
Esos patrones permanecen incluso cuando cambia el contexto. Y son precisamente esos patrones los que empiezan a construir una identidad profesional.
La identidad no se inventa. Se descubre.
Existe la idea de que la identidad profesional es algo que debemos definir desde el principio de nuestra carrera. Elegir una profesión, especializarnos y mantenernos fieles a esa elección durante décadas. La realidad rara vez funciona así. La identidad profesional no aparece el primer día de trabajo. Tampoco se construye escribiendo una misión personal o eligiendo un título para LinkedIn. Se desarrolla lentamente, a medida que acumulamos experiencias, tomamos decisiones, resolvemos problemas y descubrimos qué tipo de contribución queremos hacer en nuestro entorno. No nace de una aspiración. Nace de la evidencia. Cada experiencia deja una huella. Cada aprendizaje modifica nuestra forma de interpretar el mundo. Cada reto superado fortalece una manera particular de actuar.
Con el tiempo, esas evidencias empiezan a dibujar una historia coherente. No una historia perfecta. Una historia auténtica.
Cuando entendemos nuestra historia, entendemos nuestro valor
Muchas personas llegan a procesos de orientación profesional pensando que necesitan descubrir algo completamente nuevo sobre sí mismas. Sin embargo, en la mayoría de los casos, la respuesta ya está presente en su trayectoria. No se trata de inventar una nueva identidad. Se trata de reconocer la que ha ido construyéndose a lo largo de los años.
Cuando una persona comprende qué tipo de problemas disfruta resolviendo, qué contextos favorecen su mejor desempeño, qué valores aparecen repetidamente en sus decisiones y qué conocimientos ha desarrollado con mayor profundidad, deja de depender exclusivamente de un puesto de trabajo para explicar quién es. Empieza a comprender el valor que puede aportar en cualquier contexto. Y esa diferencia resulta fundamental en un mundo donde las profesiones cambian más rápido que nunca.
Una identidad que evoluciona
Hablar de identidad profesional no significa construir una etiqueta definitiva. Al contrario. Una identidad sólida no limita las posibilidades de una persona; las amplía. Quien comprende los principios que orientan su manera de trabajar puede adaptarse con mayor facilidad a nuevas funciones, aprender competencias diferentes y afrontar cambios sin perder aquello que da sentido a su trayectoria.
La identidad profesional no es un destino al que se llega.
Es un proceso continuo de construcción.
Cada nueva experiencia puede reforzarla, ampliarla o transformarla. Por eso, el verdadero desarrollo profesional no consiste únicamente en adquirir nuevas competencias, sino en comprender cómo esas competencias contribuyen a la historia que seguimos escribiendo.
El valor de una identidad basada en evidencias
En GEIST Consultancy creemos que una identidad profesional no debe construirse sobre percepciones, títulos o expectativas externas.
Debe apoyarse en aquello que una persona ha demostrado de manera consistente a lo largo de su trayectoria.
Las evidencias nos permiten distinguir entre una habilidad puntual y una forma habitual de aportar valor. Nos ayudan a comprender no solo qué hacemos bien, sino también por qué lo hacemos de esa manera y en qué contextos ese potencial alcanza su máxima expresión.
Cuando la identidad profesional se construye sobre evidencias, las decisiones dejan de basarse únicamente en la incertidumbre o en las oportunidades del momento. Empiezan a apoyarse en un conocimiento profundo de uno mismo, desarrollado a través de la experiencia, la reflexión y el aprendizaje continuo.
Quizá esa sea la verdadera finalidad del desarrollo profesional. No encontrar una profesión para toda la vida. Sino construir una identidad capaz de seguir evolucionando durante toda ella.






¿𝗤𝘂𝗲́ 𝗲𝘀 𝗰𝗼𝗻𝗼𝗰𝗶𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼? ¿𝗬 𝗰𝗼́𝗺𝗼 𝗹𝗼 𝗲𝘅𝗽𝗹𝗶𝗰𝗮𝗿í𝗮 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗳𝗼𝗿𝗺𝗮 𝗺𝗮́𝘀 𝘀𝗲𝗻𝗰𝗶𝗹𝗹𝗮 𝗽𝗼𝘀𝗶𝗯𝗹𝗲? Aquí, utilizando el ejemplo de un cocinero y sus actividades en la cocina, se presenta el concepto de la escala de conocimiento según Klaus North
¿𝗤𝘂𝗲́ 𝗰𝗼𝗻𝘁𝗶𝗲𝗻𝗲 𝗲𝗹 𝘁𝗲́𝗿𝗺𝗶𝗻𝗼 𝗰𝗼𝗻𝗼𝗰𝗶𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼 𝘆 𝗱𝗲 𝗾𝘂𝗲́ 𝗰𝗼𝗺𝗽𝗼𝗻𝗲𝗻𝘁𝗲𝘀 𝘀𝗲 𝗰𝗼𝗺𝗽𝗼𝗻𝗲?𝗦𝗲 𝗽𝗿𝗲𝘀𝗲𝗻𝘁𝗮𝗻 𝗲𝗻 𝘂𝗻 𝗰𝗼𝗻𝘁𝗲𝘅𝘁𝗼 𝗳𝗮𝗺𝗶𝗹𝗶𝗮𝗿 𝗲𝗹 𝗰𝗼𝗻𝗼𝗰𝗶𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼 𝗶𝗺𝗽𝗹í𝗰𝗶𝘁𝗼 𝘆 𝗲𝘅𝗽𝗹í𝗰𝗶𝘁𝗼, 𝗹𝗮 𝗰𝗼𝗺𝗽𝗲𝘁𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮, 𝗹𝗮 𝗰𝗮𝗽𝗮𝗰𝗶𝗱𝗮𝗱, 𝗹𝗮 𝗶𝗻𝗳𝗼𝗿𝗺𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝘆, 𝗽𝗼𝗿 𝘂́𝗹𝘁𝗶𝗺𝗼, 𝗲𝗹 𝗰𝗼𝗻𝗰𝗲𝗽𝘁𝗼 𝗱𝗲 𝗴𝗲𝘀𝘁𝗶𝗼́𝗻 𝗱𝗲𝗹 𝗰𝗼𝗻𝗼𝗰𝗶𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼 𝘆 𝘀𝘂 𝗽𝗼𝘀𝗶𝗯𝗹𝗲 𝗮𝗽𝗹𝗶𝗰𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗽𝗿𝗮́𝗰𝘁𝗶𝗰𝗮.
🔦 Imaginemos que un chef trabaja en un restaurante que quiere ofrecer una nueva sección de platos vegetarianos en el menú.
El chef sabe cómo cocinar verduras, pero no tiene mucho conocimiento sobre cómo crear platos vegetarianos sabrosos y bien equilibrados que atraigan a los comensales.
Para abordar esta situación, el chef puede aplicar la gestión del conocimiento para obtener el conocimiento necesario para crear estos platos.
Primero, el chef puede comenzar por recopilar información sobre los ingredientes vegetales disponibles y sus propiedades nutricionales.
Luego, puede buscar datos sobre las preferencias de los comensales en relación con los platos vegetarianos y la demanda del mercado en general.
A través de esta recopilación de información y datos, el chef puede adquirir conocimientos explícitos y comprender mejor el contexto en el que se encuentra trabajando.
Después de adquirir este conocimiento, el chef puede aplicar su capacidad culinaria y comenzar a experimentar con diferentes ingredientes y técnicas para crear platos vegetarianos sabrosos y bien equilibrados.
Con el tiempo, puede compartir su conocimiento con otros chefs y miembros del personal en el restaurante, lo que fomenta la gestión del conocimiento colectivo en la organización.
Finalmente, al utilizar activa, consciente y sistemáticamente el conocimiento adquirido, el chef puede crear platos vegetarianos exitosos y así desarrollar la competencia sobre la cocina vegetariana, destacar con sus platos del resto de los restaurantes al rededor y ganar con el tiempo una ventaja competitiva para el restaurante.
A través de la gestión del conocimiento operativo y estratégico, el chef ha adquirido el conocimiento necesario para crear nuevos platos y mejorar la calidad del menú en general, lo que ha llevado al éxito del negocio.
👉 Aquí puedes leer las definiciones en nuestro glosario: https://lnkd.in/duEMu-Jt
https://lnkd.in/enWiXVj3
¿𝗧𝗲 𝗵𝗮 𝗿𝗲𝘀𝘂𝗹𝘁𝗮𝗱𝗼 𝘂́𝘁𝗶𝗹 𝗲𝘀𝘁𝗲 𝗲𝗷𝗲𝗺𝗽𝗹𝗼? 𝗘𝘀𝗰𝗿í𝗯𝗲𝗹𝗼 𝗲𝗻 𝗹𝗼𝘀 𝗰𝗼𝗺𝗲𝗻𝘁𝗮𝗿𝗶𝗼𝘀!