Del conocimiento a las competencias: por qué no son lo mismo
Después de comprender que las competencias nacen de las experiencias y que la experiencia solo adquiere verdadero valor cuando se transforma en conocimiento, todavía queda una cuestión por resolver.
Con frecuencia utilizamos los términos conocimiento y competencia como si fueran sinónimos. En conversaciones profesionales, en ofertas de empleo e incluso en programas de formación, ambos conceptos aparecen mezclados hasta el punto de parecer intercambiables.
Sin embargo, no significan lo mismo. Comprender esta diferencia cambia por completo la manera de entender el desarrollo profesional.
El conocimiento responde a una pregunta muy concreta: ¿qué sabes? Las competencias responden a otra muy distinta: ¿qué eres capaz de hacer con aquello que sabes?
Podemos conocer una metodología, comprender una teoría o dominar un procedimiento sin ser capaces de aplicarlo eficazmente en una situación real. Del mismo modo, una persona puede actuar con gran competencia en un determinado contexto porque ha integrado años de aprendizaje y experiencia, aunque le resulte difícil explicar todos los conocimientos que sustentan su actuación. El conocimiento constituye la base. La competencia aparece cuando ese conocimiento se moviliza para actuar.
Por eso, aprender no significa automáticamente desarrollar una competencia. Cada día adquirimos información nueva, asistimos a reuniones, participamos en cursos o leemos artículos especializados. Todo ello amplía nuestro conocimiento. Sin embargo, ese conocimiento solo empieza a generar valor cuando modifica nuestra manera de pensar, de decidir y de actuar. Es precisamente en ese momento cuando comienza a transformarse en competencia.
Pensemos, por ejemplo, en una persona que aprende técnicas de negociación. Puede conocer perfectamente las fases de una negociación, las preguntas recomendadas o las estrategias para gestionar objeciones. Sin embargo, la primera conversación difícil con un cliente demostrará que conocer un modelo no es suficiente. Será la práctica, la reflexión sobre cada conversación y la adaptación continua lo que permitirá convertir ese conocimiento en una verdadera competencia negociadora. Este proceso ocurre de forma constante en nuestra vida profesional. Cada nueva experiencia amplía nuestro conocimiento. Cada reflexión reorganiza ese conocimiento. Cada nueva aplicación fortalece nuestra manera de actuar. Y, poco a poco, las competencias comienzan a consolidarse.
Desde esta perspectiva, las competencias dejan de entenderse como una lista fija de capacidades personales. Se convierten en la Por eso resulta tan difícil desarrollar competencias únicamente mediante formación. Los cursos aportan conocimiento. Las competencias se construyen cuando ese conocimiento se pone a prueba en situaciones reales, se adapta, se cuestiona y vuelve a enriquecerse con nuevas experiencias. Esta diferencia también explica por qué dos personas que han recibido la misma formación pueden obtener resultados completamente distintos. Ambas parten del mismo conocimiento, pero cada una lo integra, lo interpreta y lo aplica desde experiencias diferentes. Las competencias, por tanto, no dependen únicamente de lo que sabemos. Dependen de cómo utilizamos ese conocimiento para generar valor en contextos concretos.
En GEIST Consultancy entendemos el desarrollo competencial como un proceso dinámico. No buscamos únicamente identificar qué sabe una persona ni elaborar un inventario de sus competencias. Nuestro objetivo es comprender cómo el conocimiento construido a lo largo de la experiencia se transforma en una forma única de actuar, resolver problemas y aportar valor.
Porque el conocimiento es el potencial. Las competencias son su expresión. Y comprender la diferencia entre ambos conceptos permite dejar de pensar en el desarrollo profesional como una acumulación de cursos o certificados para empezar a entenderlo como un proceso continuo de aprendizaje, aplicación y evolución.
En el próximo artículo daremos un paso más y exploraremos cómo ese conjunto de conocimientos y competencias termina configurando algo todavía más profundo: la identidad profesional. Porque, al final, no somos únicamente lo que sabemos ni lo que hacemos. También somos la historia que ha dado sentido a todo ese aprendizaje.











¿𝗤𝘂𝗲́ 𝗲𝘀 𝗰𝗼𝗻𝗼𝗰𝗶𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼? ¿𝗬 𝗰𝗼́𝗺𝗼 𝗹𝗼 𝗲𝘅𝗽𝗹𝗶𝗰𝗮𝗿í𝗮 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗳𝗼𝗿𝗺𝗮 𝗺𝗮́𝘀 𝘀𝗲𝗻𝗰𝗶𝗹𝗹𝗮 𝗽𝗼𝘀𝗶𝗯𝗹𝗲? Aquí, utilizando el ejemplo de un cocinero y sus actividades en la cocina, se presenta el concepto de la escala de conocimiento según Klaus North
¿𝗤𝘂𝗲́ 𝗰𝗼𝗻𝘁𝗶𝗲𝗻𝗲 𝗲𝗹 𝘁𝗲́𝗿𝗺𝗶𝗻𝗼 𝗰𝗼𝗻𝗼𝗰𝗶𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼 𝘆 𝗱𝗲 𝗾𝘂𝗲́ 𝗰𝗼𝗺𝗽𝗼𝗻𝗲𝗻𝘁𝗲𝘀 𝘀𝗲 𝗰𝗼𝗺𝗽𝗼𝗻𝗲?𝗦𝗲 𝗽𝗿𝗲𝘀𝗲𝗻𝘁𝗮𝗻 𝗲𝗻 𝘂𝗻 𝗰𝗼𝗻𝘁𝗲𝘅𝘁𝗼 𝗳𝗮𝗺𝗶𝗹𝗶𝗮𝗿 𝗲𝗹 𝗰𝗼𝗻𝗼𝗰𝗶𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼 𝗶𝗺𝗽𝗹í𝗰𝗶𝘁𝗼 𝘆 𝗲𝘅𝗽𝗹í𝗰𝗶𝘁𝗼, 𝗹𝗮 𝗰𝗼𝗺𝗽𝗲𝘁𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮, 𝗹𝗮 𝗰𝗮𝗽𝗮𝗰𝗶𝗱𝗮𝗱, 𝗹𝗮 𝗶𝗻𝗳𝗼𝗿𝗺𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝘆, 𝗽𝗼𝗿 𝘂́𝗹𝘁𝗶𝗺𝗼, 𝗲𝗹 𝗰𝗼𝗻𝗰𝗲𝗽𝘁𝗼 𝗱𝗲 𝗴𝗲𝘀𝘁𝗶𝗼́𝗻 𝗱𝗲𝗹 𝗰𝗼𝗻𝗼𝗰𝗶𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼 𝘆 𝘀𝘂 𝗽𝗼𝘀𝗶𝗯𝗹𝗲 𝗮𝗽𝗹𝗶𝗰𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗽𝗿𝗮́𝗰𝘁𝗶𝗰𝗮.
🔦 Imaginemos que un chef trabaja en un restaurante que quiere ofrecer una nueva sección de platos vegetarianos en el menú.
El chef sabe cómo cocinar verduras, pero no tiene mucho conocimiento sobre cómo crear platos vegetarianos sabrosos y bien equilibrados que atraigan a los comensales.
Para abordar esta situación, el chef puede aplicar la gestión del conocimiento para obtener el conocimiento necesario para crear estos platos.
Primero, el chef puede comenzar por recopilar información sobre los ingredientes vegetales disponibles y sus propiedades nutricionales.
Luego, puede buscar datos sobre las preferencias de los comensales en relación con los platos vegetarianos y la demanda del mercado en general.
A través de esta recopilación de información y datos, el chef puede adquirir conocimientos explícitos y comprender mejor el contexto en el que se encuentra trabajando.
Después de adquirir este conocimiento, el chef puede aplicar su capacidad culinaria y comenzar a experimentar con diferentes ingredientes y técnicas para crear platos vegetarianos sabrosos y bien equilibrados.
Con el tiempo, puede compartir su conocimiento con otros chefs y miembros del personal en el restaurante, lo que fomenta la gestión del conocimiento colectivo en la organización.
Finalmente, al utilizar activa, consciente y sistemáticamente el conocimiento adquirido, el chef puede crear platos vegetarianos exitosos y así desarrollar la competencia sobre la cocina vegetariana, destacar con sus platos del resto de los restaurantes al rededor y ganar con el tiempo una ventaja competitiva para el restaurante.
A través de la gestión del conocimiento operativo y estratégico, el chef ha adquirido el conocimiento necesario para crear nuevos platos y mejorar la calidad del menú en general, lo que ha llevado al éxito del negocio.
👉 Aquí puedes leer las definiciones en nuestro glosario: https://lnkd.in/duEMu-Jt
https://lnkd.in/enWiXVj3
¿𝗧𝗲 𝗵𝗮 𝗿𝗲𝘀𝘂𝗹𝘁𝗮𝗱𝗼 𝘂́𝘁𝗶𝗹 𝗲𝘀𝘁𝗲 𝗲𝗷𝗲𝗺𝗽𝗹𝗼? 𝗘𝘀𝗰𝗿í𝗯𝗲𝗹𝗼 𝗲𝗻 𝗹𝗼𝘀 𝗰𝗼𝗺𝗲𝗻𝘁𝗮𝗿𝗶𝗼𝘀!