+34 674 178 682
info@geistconsultancy.com
Gestión del conocimiento
+34 674 178 682
info@geistconsultancy.com
GEIST Consultancy GEIST Consultancy
  • Inicio
  • Nosotros
  • Gestion del conocimiento
    • Organizativo
    • Personal
    • Glosario
    • Escaneo de conocimiento
  • Servicios
    • Definición de objetivos
    • Identificación repositorios
    • Adquisicíon / Atracción
    • Creación / Desarrollo
    • Intercambio / Distribución
    • Utilización / Aplicación
    • Preservación
    • Valoración
  • Eventos
  • Noticias
  • Contacto
Es
  • Inglés
  • Alemán
GEIST Consultancy
Es
  • Inglés
  • Alemán

Cómo convertir la experiencia en conocimiento explícito.

Home / Artículos / Cómo convertir la experiencia en conocimiento explícito.
Cómo convertir la experiencia en conocimiento explícito.

Cómo convertir la experiencia en conocimiento explícito.

inArtículos, Desarrollo de conocimiento, Identificación de repositorios

En el artículo anterior planteábamos una idea que, a primera vista, puede parecer sencilla: las competencias no son el punto de partida. Todo comienza con las experiencias. Sin embargo, comprender este principio nos lleva inevitablemente a una nueva pregunta: ¿cómo se transforma una experiencia en una competencia? Entre ambos existe un elemento del que se habla mucho menos y que, sin embargo, resulta fundamental para el desarrollo profesional: el conocimiento.

Estamos acostumbrados a valorar la experiencia como si fuera un activo en sí mismo. En una oferta de empleo se solicitan cinco o diez años de experiencia, como si el simple paso del tiempo garantizara un mayor nivel de competencia. Pero la realidad demuestra lo contrario. Dos personas pueden haber desempeñado el mismo trabajo durante una década y haber construido capacidades completamente distintas. Una habrá repetido las mismas tareas una y otra vez; la otra habrá cuestionado procesos, aprendido de los errores, observado a otras personas, adaptado su forma de trabajar y extraído aprendizajes de cada proyecto. Ambas acumulan experiencia, pero solo una ha conseguido transformarla en conocimiento.

La experiencia, por sí sola, no enseña. Lo que realmente genera aprendizaje es la reflexión sobre lo vivido. Cada proyecto, cada conversación difícil, cada decisión acertada o cada error contienen un enorme potencial de aprendizaje, pero ese potencial permanece oculto mientras no nos detenemos a analizar lo ocurrido. ¿Qué hice? ¿Por qué actué de esa manera? ¿Qué funcionó? ¿Qué haría diferente la próxima vez? ¿Qué aprendí que pueda aplicar en otra situación? Son preguntas sencillas, pero cambian por completo la relación que mantenemos con nuestra propia trayectoria profesional.

Es precisamente en ese momento cuando la experiencia comienza a convertirse en conocimiento. Dejamos de recordar únicamente lo que sucedió para comprender por qué sucedió y qué significado tiene para nuestra manera de actuar. Ese conocimiento ya no depende exclusivamente de la memoria ni de la intuición; empieza a organizarse, a adquirir estructura y a convertirse en un recurso que podemos reutilizar cada vez que afrontamos un nuevo desafío.

En Gestión del Conocimiento hablamos de hacer explícito el conocimiento. Aunque el concepto suele asociarse a las organizaciones, comienza mucho antes: en cada persona. Hacer explícito el conocimiento significa poner palabras a aquello que sabemos hacer casi sin darnos cuenta. Significa comprender los criterios que utilizamos para tomar decisiones, reconocer los patrones que se repiten en nuestra forma de resolver problemas y ser capaces de explicar aquello que antes simplemente hacíamos de manera intuitiva.

Todos conocemos profesionales con una enorme experiencia que encuentran dificultades para explicar cómo logran determinados resultados. Resuelven situaciones complejas con naturalidad, toman buenas decisiones y generan confianza en quienes trabajan con ellos, pero cuando alguien les pregunta cómo lo hacen, la respuesta suele ser: «No lo sé, simplemente lo hago.» Ese conocimiento existe, pero permanece oculto incluso para la propia persona. Mientras siga siendo implícito, será difícil mejorarlo, compartirlo o aplicarlo conscientemente en nuevos contextos.

Por eso, el verdadero desarrollo profesional no consiste únicamente en adquirir nuevos conocimientos. Consiste también en descubrir y hacer visible el conocimiento que ya hemos construido a lo largo de nuestra trayectoria. Cada vez que somos capaces de explicar cómo resolvemos un problema, por qué elegimos una estrategia determinada o qué hemos aprendido de una experiencia concreta, damos un paso más en nuestro propio desarrollo. La reflexión transforma la experiencia en conocimiento, y el conocimiento nos permite actuar con mayor criterio, adaptarnos mejor a nuevas situaciones y seguir aprendiendo.

Desde esta perspectiva, las competencias dejan de entenderse como una lista de cualidades personales. Se convierten en la expresión visible de un conocimiento que ha ido construyéndose a través de múltiples experiencias. Lo que observamos como competencia es, en realidad, el resultado de un proceso mucho más profundo: experiencias vividas, aprendizajes extraídos, conocimiento organizado y aplicado de forma consciente en contextos diferentes.

En GEIST Consultancy creemos que este es uno de los aspectos menos visibles y, al mismo tiempo, más valiosos del desarrollo profesional. Nuestro objetivo no es únicamente ayudar a las personas a recordar lo que han hecho, sino acompañarlas para comprender qué han aprendido de ello y cómo ese aprendizaje ha ido configurando su manera de trabajar. Porque la experiencia solo adquiere verdadero valor cuando se convierte en conocimiento consciente. Y es precisamente ese conocimiento el que, con el tiempo, da lugar a competencias sólidas, transferibles y capaces de seguir evolucionando a lo largo de toda la vida profesional.

En el próximo artículo daremos un paso más en este recorrido y exploraremos cómo ese conocimiento, una vez hecho explícito, se transforma en competencias observables y por qué comprender esta diferencia cambia por completo la manera de entender el desarrollo profesional.

#beneficios#DesarrolloProfesionalBalanceDeCompetenciascompetencias organizativas
1
Like this entrada

Related Posts

Las competencias no son el punto de partida. Todo empieza con las experiencias.
Artículos Desarrollo de conocimiento

Las competencias no son el punto de partida. Todo empieza con las experiencias.

logo-geist-consultancy-4

© 2022 Geist Consultancy | Web por Cioka Creativa

Aviso Legal · Política de Privacidad · Política de Cookies

Copy