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24Jun

Tener más datos no garantiza mejores resultados

junio 24, 2026 K_0mp3T3nz Artículos, Identificación de repositorios, servicios 12

Del dato a la ventaja competitiva: el camino que muchas organizaciones olvidan

Vivimos en una época en la que generar información nunca había sido tan fácil.

Sistemas ERP, CRM, plataformas colaborativas, sensores industriales, inteligencia artificial, cuadros de mando y herramientas de análisis producen diariamente cantidades enormes de datos. Sin embargo, a pesar de disponer de más información que nunca, muchas organizaciones siguen enfrentándose a los mismos desafíos: dificultades para tomar decisiones, pérdida de conocimiento crítico, duplicación de esfuerzos o problemas para adaptarse a nuevos contextos.

La pregunta es inevitable:

¿Por qué disponer de más información no siempre se traduce en mejores resultados?

La respuesta suele encontrarse en una confusión frecuente entre conceptos que utilizamos a diario como si fueran sinónimos: datos, información, conocimiento, capacidad y competencia.

El primer error: creer que los datos tienen significado por sí solos

Los datos representan hechos aislados.

Una cifra, una fecha, un registro de producción o un resultado de una encuesta son ejemplos de datos. Por sí mismos, carecen de significado. Necesitan contexto para ser interpretados.

Por ejemplo, saber que una máquina ha producido 1.250 piezas durante una jornada es un dato.

¿Es un buen resultado? ¿Es peor que ayer? ¿Está dentro de los objetivos previstos?

Sin contexto resulta imposible responder.

Cuando los datos adquieren contexto aparece la información

La información surge cuando organizamos e interpretamos los datos.

Volviendo al ejemplo anterior, comparar las 1.250 piezas producidas con los objetivos establecidos o con los resultados históricos permite comprender mejor la situación.

La información ayuda a responder preguntas como:

  • ¿Qué está ocurriendo?
  • ¿Qué ha cambiado?
  • ¿Dónde existen desviaciones?

Sin embargo, incluso una información perfectamente estructurada no garantiza una decisión acertada.

El conocimiento aparece cuando interviene la experiencia

Dos personas pueden recibir exactamente la misma información y llegar a conclusiones diferentes.

¿Por qué?

Porque el conocimiento no reside únicamente en los documentos o sistemas informáticos.

El conocimiento surge cuando las personas interpretan la información a partir de su experiencia, su contexto, sus aprendizajes previos y su capacidad de análisis.

Por eso una organización puede disponer de procedimientos perfectamente documentados y, aun así, depender enormemente de determinadas personas para resolver problemas complejos.

La experiencia sigue siendo un activo crítico.

El verdadero reto: transformar conocimiento en capacidad

Aquí es donde muchas iniciativas de transformación digital encuentran sus límites.

Una organización puede disponer de datos de calidad, información bien estructurada y profesionales con gran conocimiento.

Pero eso no significa necesariamente que sea capaz de actuar de manera eficaz.

La capacidad aparece cuando el conocimiento puede utilizarse de forma consistente para alcanzar un propósito.

No depende únicamente de las personas.

También intervienen procesos, recursos, herramientas, relaciones y cultura organizativa.

Las capacidades organizativas permiten que el conocimiento deje de ser individual y se convierta en algo que la organización puede reproducir y desarrollar.

De la capacidad a la competencia

Cuando una capacidad puede aplicarse de manera consistente para generar resultados en situaciones reales, hablamos de competencia.

La competencia representa la capacidad demostrada para actuar con eficacia.

Por este motivo, las organizaciones no deberían preguntarse únicamente qué conocimiento poseen.

La pregunta más relevante es:

¿Qué somos capaces de hacer gracias a ese conocimiento?

La ventaja competitiva no surge de la información

En muchas ocasiones se afirma que los datos son el nuevo petróleo.

Sin embargo, la realidad es más compleja.

Los datos están cada vez más disponibles.

La tecnología es cada vez más accesible.

La inteligencia artificial se está democratizando rápidamente.

Lo que sigue siendo difícil de copiar son las capacidades organizativas desarrolladas a lo largo del tiempo.

La capacidad para aprender más rápido, compartir conocimiento, adaptarse al cambio, colaborar eficazmente o innovar de manera sostenida continúa siendo una fuente de diferenciación difícil de imitar.

Del dato a la ventaja competitiva

El proceso puede resumirse de forma sencilla:

Datos → Información → Conocimiento → Capacidad → Competencia → Ventaja competitiva

Cada nivel aporta valor al anterior.

Pero también exige nuevas capacidades de gestión y aprendizaje.

Las organizaciones que prosperan no son necesariamente aquellas que generan más información.

Son aquellas capaces de transformar conocimiento en capacidades organizativas que generan resultados.

Una reflexión

La inteligencia artificial seguirá multiplicando nuestra capacidad para generar y procesar información.

Sin embargo, el desafío principal seguirá siendo humano y organizativo.

Porque la verdadera ventaja competitiva no reside en los datos que una organización posee.

Reside en su capacidad para convertir esos datos en conocimiento, ese conocimiento en capacidades y esas capacidades en resultados sostenibles.

¿Sabes qué conocimientos son realmente críticos para el futuro de tu organización?

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24Jun

Del conocimiento a la ventaja competitiva

junio 24, 2026 K_0mp3T3nz Artículos, Innovación, Investigación, servicios 18

Cómo las organizaciones desarrollan capacidades para prosperar en la era de la inteligencia artificial

En un entorno marcado por la inteligencia artificial, el cambio acelerado y la creciente complejidad, las organizaciones más competitivas no son necesariamente las que poseen más información, sino aquellas capaces de transformar conocimiento en capacidades que generan valor.

¿Por qué algunas organizaciones son capaces de adaptarse, innovar y crecer de forma sostenida mientras otras luchan por mantenerse al día?

 

Durante décadas, las organizaciones han invertido en tecnología, procesos y sistemas de información con la esperanza de mejorar su rendimiento. Sin embargo, la experiencia demuestra que disponer de más datos, más herramientas o más información no garantiza mejores decisiones ni mejores resultados.

La diferencia suele encontrarse en otro lugar: en la capacidad de transformar conocimiento en acción.

Y, más concretamente, en la capacidad de convertir conocimiento en capacidades organizativas que permitan responder a los desafíos de un entorno cada vez más complejo, cambiante y digital. Para comprender cómo ocurre esta transformación, es necesario recorrer el camino que lleva desde los datos hasta la ventaja competitiva.

Del dato a la ventaja competitiva

Todo comienza con una pregunta aparentemente sencilla: ¿qué diferencia existe entre un dato y una ventaja competitiva?

Los datos representan hechos aislados. Cuando esos datos adquieren contexto, se convierten en información. Cuando las personas interpretan esa información y la combinan con su experiencia, surge el conocimiento. Sin embargo, el conocimiento por sí solo no genera resultados. Para crear valor debe transformarse en capacidad de actuación. Y cuando esa capacidad puede aplicarse de forma consistente para alcanzar resultados, hablamos de competencia.

La ventaja competitiva surge precisamente en ese punto. No cuando una organización posee conocimiento, sino cuando es capaz de utilizarlo mejor que otras.Seguir leyendo sobre este tema aquí.

El ecosistema de los activos intangibles

Si el conocimiento es importante, surge una segunda pregunta: ¿dónde reside realmente ese conocimiento?

Gran parte del valor organizativo no se encuentra en edificios, maquinaria o recursos financieros. Reside en elementos menos visibles: la experiencia de las personas, las competencias desarrolladas a lo largo del tiempo, las relaciones con clientes y colaboradores, la cultura organizativa, la reputación, la innovación o la capacidad de aprendizaje.

Estos elementos forman parte de lo que conocemos como activos intangibles. Aunque rara vez aparecen reflejados en un balance financiero, influyen directamente en la capacidad de una organización para crear valor, adaptarse a los cambios y mantener su competitividad a largo plazo.

Por ello, cada vez más organizaciones comienzan a reconocer que gestionar activos intangibles es una cuestión estratégica y no únicamente financiera.

Personas + Tecnología

La irrupción de la inteligencia artificial ha reactivado además un debate recurrente.

¿Son las personas o la tecnología quienes generan valor?

La realidad es que la ventaja competitiva no surge de elegir entre ambas. Las personas aportan experiencia, criterio, creatividad, contexto y capacidad de aprendizaje. La tecnología aporta velocidad, escalabilidad, automatización y capacidad analítica.

Mientras las personas generan significado, la tecnología amplifica la capacidad para acceder, conectar y utilizar conocimiento. Las organizaciones más avanzadas son aquellas capaces de integrar ambas dimensiones de forma coherente para potenciar sus capacidades organizativas.

Del conocimiento individual a la competencia organizativa

Uno de los mayores desafíos organizativos consiste precisamente en evitar que el conocimiento permanezca aislado en individuos o departamentos.

La experiencia individual resulta valiosa, pero solo genera impacto sostenible cuando puede convertirse en aprendizaje colectivo. Este proceso implica transformar experiencias en conocimiento compartido, conocimiento compartido en capacidades organizativas y capacidades organizativas en competencias que permitan responder eficazmente a situaciones complejas.Este reto resulta especialmente relevante en contextos de relevo generacional, crecimiento empresarial o transformación organizativa, donde el riesgo de perder conocimiento crítico puede comprometer la continuidad y la capacidad de innovación de la organización.

Es aquí donde aparece uno de los conceptos más relevantes para las organizaciones actuales: las capacidades organizativas. Porque las organizaciones no compiten únicamente por lo que saben. Compiten por lo que son capaces de hacer con aquello que saben.

Competencias para trabajar con conocimiento

La economía industrial premiaba la especialización. La economía del conocimiento exige algo más.

Las organizaciones necesitan personas capaces de aprender continuamente, colaborar, gestionar información, interpretar contextos complejos y adaptarse a nuevas situaciones. Competencias como el pensamiento sistémico, la comunicación, la colaboración, el pensamiento crítico, la adaptabilidad o la gestión de información y conocimiento se han convertido en factores clave para el desempeño profesional y organizativo.

El conocimiento ya no es únicamente un recurso. Es una competencia que debe desarrollarse.En este contexto, aprender a trabajar con conocimiento se convierte en una competencia transversal. Ya no es una responsabilidad exclusiva de especialistas o responsables de gestión del conocimiento. Forma parte del trabajo cotidiano de profesionales, equipos directivos y organizaciones que desean mantenerse competitivas.

El ciclo del conocimiento

Sin embargo, el conocimiento no puede entenderse como algo estático.

Se crea, comparte, aplica, evalúa, preserva y renueva continuamente. Por ello, la gestión del conocimiento no puede concebirse como un proyecto puntual o una herramienta tecnológica. Debe formar parte del funcionamiento cotidiano de la organización.Cuando alguna de estas etapas se debilita, el conocimiento pierde parte de su valor. Por ejemplo, una organización puede generar aprendizajes valiosos, pero si no los comparte o reutiliza, difícilmente podrán convertirse en capacidades colectivas.

Organización que aprende

Las organizaciones que logran integrar estos procesos de manera natural desarrollan una ventaja adicional: la capacidad de aprender.

Peter Senge popularizó hace décadas el concepto de organización que aprende. Lejos de perder vigencia, esta idea resulta hoy más relevante que nunca. Las organizaciones que prosperan son capaces de aprender de su experiencia, compartir conocimiento, experimentar, adaptarse y mejorar continuamente.

En un entorno caracterizado por la incertidumbre y la velocidad del cambio, aprender más rápido que el entorno puede convertirse en una ventaja competitiva decisiva. Esta capacidad de aprendizaje continuo no surgió de forma espontánea. Es el resultado de décadas de evolución en la forma de entender el conocimiento dentro de las organizaciones.

Evolución de la disciplina

La propia disciplina de la gestión del conocimiento ha evolucionado significativamente durante las últimas décadas.

Desde los enfoques centrados en la información durante los años setenta hasta los actuales debates sobre inteligencia artificial, activos intangibles, aprendizaje organizativo y capacidades organizativas, la disciplina ha ampliado su alcance y madurez.

Sin embargo, su propósito fundamental permanece intacto: ayudar a las organizaciones a crear más valor a partir de lo que saben.

Del conocimiento a la ventaja competitiva

Si observamos conjuntamente todos estos elementos aparece una imagen más amplia.

Las organizaciones generan valor cuando son capaces de conectar personas, experiencia, aprendizaje, conocimiento, tecnología, cultura y activos intangibles en un sistema coherente. Todo ello converge en el desarrollo de capacidades organizativas. Son esas capacidades las que permiten innovar, adaptarse, responder al cambio y mantener una posición competitiva sostenible en el tiempo.

Las organizaciones no prosperan porque posean más información. Tampoco porque dispongan de más tecnología. Prosperan porque son capaces de transformar conocimiento en capacidades que generan resultados.

En un contexto marcado por la inteligencia artificial, el relevo generacional, la escasez de talento especializado y la necesidad de innovar continuamente, esta capacidad será cada vez más determinante. Porque la ventaja competitiva no reside en lo que una organización sabe. Reside en lo que es capaz de hacer con ese conocimiento.

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03Jun

Del conocimiento individual al conocimiento organizativo: cómo construir un proceso de transferencia que funcione

junio 3, 2026 K_0mp3T3nz Artículos, Geist, Preservación de conocimiento, servicios 20

Muchas organizaciones reconocen la importancia de transferir conocimiento.

Sin embargo, cuando preguntamos cómo lo hacen, las respuestas suelen ser similares:

“Tenemos SharePoint.”
“Tenemos carpetas compartidas.”
“Tenemos documentación.”

El problema es que disponer de información no significa que exista transferencia de conocimiento.

La transferencia ocurre cuando una persona puede utilizar lo que otra persona ya sabe para realizar mejor su trabajo.

Y para conseguirlo hace falta algo más que tecnología.

Hace falta un proceso.

Paso 1: identificar el conocimiento crítico

No todo el conocimiento tiene el mismo valor.

La primera pregunta debería ser:

¿Qué conocimientos son realmente esenciales para el funcionamiento de nuestra empresa?

Por ejemplo:

  • Conocimiento técnico especializado.
  • Conocimiento de clientes.
  • Conocimiento de procesos críticos.
  • Conocimiento comercial.
  • Conocimiento normativo.

Intentar documentarlo todo suele conducir al fracaso.

Priorizar es imprescindible.

Paso 2: capturar contexto, no solo contenido

Un procedimiento explica qué hacer.

Pero rara vez explica:

  • Por qué se hace así.
  • Qué errores se cometieron anteriormente.
  • Qué excepciones existen.
  • Qué señales indican que algo puede fallar.

Precisamente ahí se encuentra gran parte del conocimiento valioso.

Por eso recomendamos incorporar entrevistas, relatos de experiencia, casos prácticos y sesiones de reflexión.

Paso 3: organizar para encontrar

Muchas plataformas fracasan porque se convierten en almacenes digitales.

El conocimiento debe ser fácil de encontrar.

Eso requiere:

  • Estructuras simples.
  • Taxonomías claras.
  • Etiquetas coherentes.
  • Responsabilidades definidas.

La pregunta clave es sencilla: ¿Puede cualquier persona encontrar lo que necesita en menos de cinco minutos?

Si la respuesta es no, el sistema necesita mejorar.

Paso 4: integrar el aprendizaje en el trabajo diario

La transferencia de conocimiento no debe ser una actividad adicional. Debe formar parte del trabajo.

Algunas prácticas sencillas:

  • Revisiones después de proyectos.
  • Reuniones de intercambio entre departamentos.
  • Mentoría interna.
  • Sesiones de aprendizaje entre iguales.
  • Comunidades de práctica.

Las organizaciones que aprenden no son las que documentan más. Son las que conversan mejor.

Reflexión final

La transferencia de conocimiento no es un proyecto tecnológico.Es una capacidad organizativa.Y como cualquier capacidad, requiere procesos, hábitos y liderazgo. Las herramientas ayudan. Pero son las personas las que hacen posible que el conocimiento se convierta en acción.

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03Jun

La pérdida de conocimiento: el coste oculto que muchas pymes aún no están viendo

junio 3, 2026 K_0mp3T3nz Artículos, Preservación de conocimiento, servicios 27

Hace unos meses, durante una reunión con una empresa industrial, surgió una situación aparentemente común.

Un técnico con más de veinte años de experiencia iba a jubilarse.

La dirección estaba tranquila.

Había procedimientos documentados.
Había manuales.
Había registros de proyectos.

En teoría, todo estaba controlado.

Sin embargo, cuando empezamos a analizar el trabajo real que realizaba esta persona, apareció una realidad diferente.

Sabía identificar fallos antes de que aparecieran.
Conocía las particularidades de determinados clientes.
Sabía qué proveedor llamar cuando surgía una incidencia urgente.
Entendía por qué algunas decisiones se habían tomado años atrás.

Nada de eso estaba documentado.

Y nada de eso aparecía en los procedimientos.

La empresa no iba a perder información.

Iba a perder capacidad de actuación.

El problema no es la falta de información

Vivimos rodeados de información.

Correos electrónicos.
Documentos.
Informes.
Bases de datos.
Aplicaciones.
Herramientas colaborativas.

La mayoría de las organizaciones ya tienen más información de la que pueden gestionar.

Sin embargo, siguen apareciendo los mismos problemas:

  • Se repiten errores ya resueltos.
  • Los nuevos empleados tardan demasiado en integrarse.
  • Los proyectos dependen de personas concretas.
  • Los equipos trabajan en silos.
  • Se pierde tiempo buscando información.

La pregunta ya no es cuánto sabemos.

La pregunta es cuánto de ese conocimiento somos capaces de reutilizar.

El conocimiento que realmente genera valor suele ser invisible

Cuando hablamos de conocimiento, solemos pensar en documentos.

Pero una gran parte del conocimiento organizativo vive en las personas.

Por ejemplo:

  • Experiencia acumulada.
  • Relaciones profesionales.
  • Criterios de decisión.
  • Buenas prácticas desarrolladas con los años.
  • Conocimiento del contexto.
  • Capacidad para resolver problemas complejos.

Es precisamente este conocimiento el que más contribuye a la competitividad de una empresa.

Y también el más difícil de transferir.

¿Qué ocurre cuando no se gestiona?

Las consecuencias no suelen aparecer de un día para otro.

Se acumulan lentamente.

Más tiempo para resolver incidencias.
Más dependencia de determinadas personas.
Más esfuerzo para formar a nuevos profesionales.
Más retrabajo.
Más errores evitables.

En otras palabras:

menos capacidad para adaptarse.

Y en un entorno económico cada vez más incierto, la capacidad de adaptación se ha convertido en una ventaja competitiva fundamental.

Una pregunta para cualquier dirección

Si mañana una de las personas clave de su organización no pudiera acudir a trabajar durante tres meses:

¿qué conocimiento desaparecería con ella?

La respuesta suele ser más preocupante de lo que parece.

Reflexión final

La mayoría de las empresas no pierden conocimiento cuando alguien se marcha.

Lo pierden mucho antes.

Lo pierden cada vez que una experiencia no se comparte.
Cada vez que una lección aprendida no se captura.
Cada vez que un equipo trabaja aislado del resto.

La gestión del conocimiento no consiste en almacenar documentos.

Consiste en asegurar que la organización pueda seguir aprendiendo, actuando y creciendo independientemente de las personas concretas que ocupan cada puesto.

Porque el verdadero riesgo no es perder información.

Es perder la capacidad de utilizarla.


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16Jun

Desarrollando el Éxito Empresarial: Cómo Implementar un Marco de Competencias en PYMEs para Potenciar el Talento y la Competitividad

junio 16, 2023 Cioka Artículos, Geist, Preservación de conocimiento 147
Desde Geist Consultoría, ofrecemos un enfoque claro y práctico para implementar un marco de competencias en pequeñas y medianas empresas (PYMEs), y queremos destacar la importancia y los beneficios que esto puede traer.

¿Cómo lo haremos?

  1. Evaluación inicial: Realizaremos una evaluación exhaustiva de tu empresa, analizando tus procesos clave y objetivos estratégicos. Esto nos permitirá identificar las competencias necesarias para alcanzar el éxito en tu industria.
  2. Diseño del marco de competencias: Desarrollaremos un marco personalizado de competencias que refleje las necesidades específicas de tu PYME. Este marco definirá claramente las habilidades, conocimientos y comportamientos requeridos para cada puesto y función.
  3. Desarrollo de la taxonomía de competencias: Crearemos una taxonomía de competencias que clasifique y organice de manera efectiva las habilidades necesarias en tu empresa. Esto facilitará la comunicación interna y garantizará un lenguaje común en toda la organización.
  4. Implementación y capacitación: Trabajaremos contigo para implementar el marco de competencias en tu empresa. Proporcionaremos capacitación y apoyo para asegurar una comprensión clara y una adopción exitosa por parte de tus empleados.
  5. Monitoreo y mejora continua: Estableceremos un sistema de seguimiento y evaluación para medir el progreso y la efectividad del marco de competencias. Realizaremos ajustes y mejoras según sea necesario para asegurar su alineación con los objetivos estratégicos en evolución.

¿Por qué es importante y trae beneficios para PYMEs?

  1. Enfoque estratégico en el desarrollo de habilidades: El marco de competencias te permitirá identificar las habilidades necesarias para alcanzar tus objetivos comerciales y establecer un enfoque estratégico en el desarrollo de estas habilidades en tus empleados.
  2. Alineación con los objetivos de la empresa: Al definir claramente las competencias necesarias, podrás alinear las habilidades de tus empleados con los objetivos y la visión de tu PYME. Esto promoverá una mayor coherencia y cohesión en el desempeño del equipo.
  3. Desarrollo del talento interno: Al tener un marco de competencias estructurado, podrás identificar y desarrollar el talento interno en tu empresa. Esto fomentará el crecimiento profesional de tus empleados y fortalecerá la retención de talento.
  4. Mejora de la eficiencia y la productividad: Al tener empleados con las competencias adecuadas, tu PYME podrá operar de manera más eficiente y productiva. Esto se traducirá en una optimización de los procesos, una reducción de los errores y una mayor calidad en el trabajo realizado.
  5. Adaptabilidad y competitividad: Un marco de competencias bien implementado permitirá a tu PYME adaptarse rápidamente a los cambios del entorno empresarial y mantenerse competitiva en el mercado. Tus empleados estarán equipados con las habilidades necesarias para enfrentar los desafíos y aprovechar las oportunidades.

En Geist Consultoría, creemos firmemente en el valor y los beneficios que un marco de competencias puede aportar a las PYMEs. Estamos comprometidos a ayudarte a implementar un marco de competencias efectivo y personalizado que impulse el crecimiento y el éxito de tu empresa.

 

 

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06Mar

Transferencia de conocimiento: propuesta de actuación en la empresa

marzo 6, 2023 Cioka Artículos, Geist, Preservación de conocimiento 185
The object of all work is production or accomplishment and to either of these ends there must be
forethought, system, planning, intelligence, and honest purpose, as well as perspiration.
Thomas Edison –

Contexto

Todo trabajo es una mezcla de habilidades específicas, tareas, conocimientos acumulados y la capacidad

de tomar decisiones adecuadas basadas en nuestros conocimientos.

La transferencia de conocimiento  esta en la preservación del conocimiento  implícito y explicito de los empleados, como el conocimiento del producto, del proceso y del cliente especial (contactos, peculiaridades, interlocutores, etc.).

Beneficios

La transferencia de conocimiento en las organizaciones tiene múltiples beneficios:

#1 Mantener los conocimientos relevantes dentro de la empresa

La transferencia de conocimiento busca mantener dentro de la empresa los conocimientos o la experiencia de los empleados que la abandonan para evitar que se pierdan

#2 Mayor rapidez en la incorporación de nuevos empleados

Los nuevos empleados pueden familiarizarse más rápidamente con sus nuevas tareas.

También aplica a los cambios internos de puesto y a los futuros especialistas y directivos.

#3 Creación de conocimientos específicos en la empresa

La transferencia de conocimiento genera una base para el intercambio de:

  • Conocimientos teóricos actuales
  • Conocimientos y experiencia práctica

#4 Transparencia sobre los activos de conocimiento en la empresa

Una mayor transparencia sobre los activos de conocimiento de la empresa permite:

  • Identificar las brechas de conocimiento relevantes
  • Iniciar medidas para cerrarlas

#5 Mayor capacidad de innovación

La transferencia de conocimiento  en la organización entre miembros diversos aumenta la posibilidad de desarrollar productos y soluciones novedosas.

#6 Retención de los empleados

La interconexión social de los empleados, asociada a las medidas de transferencia de  conocimientos y experiencia y a la valoración de sus competencias, aumenta la fidelidad de los empleados debido a una  mayor satisfacción.

Métodos

La transferencia de conocimiento implícito y explícito requieren métodos diferentes:

Conocimiento implícito

Equipos de edades mixtas

Equipos formados por personas de diversas edades abordan juntos las tareas y aprenden unos de otros.

 Tandems de aprendizaje

En un periodo de tiempo limitado, el donante y el receptor de conocimiento completan una tarea de manera conjunta y el conocimiento generado se documenta por escrito.

Tutoría

A un empleado sin experiencia (alumno) se le asigna un empleado con experiencia (mentor), para responder a preguntas sobre el trabajo y la empresa.

Lecciones aprendidas

Las experiencias adquiridas en el día a día se presentan a los colegas en una reunión, se discuten y se registran para su uso futuro.

Mapas de conocimiento

El conocimiento se estructura de manera esquemática y visual en un gráfico que sirve de punto de entrada  a documentos con conocimiento más detallado.

Conocimiento explícito

Guía de repositorios de conocimiento (páginas amarillas)

Las competencias, la experiencia y los datos de contacto figuran en el perfil del empleado, para que todos los miembros de la empresa sepan a qué persona deben dirigirse.

Portal wiki

Una base de datos de conocimiento interna de la empresa que se llena con información relevante y otros contenidos por los propios empleados.

Preguntas frecuentes (FAQ)

La documentación de las respuestas a las preguntas más frecuentes en una colección interna.

Mapa de transferencia de conocimiento

Tipos de conocimiento

Plantilla de mapa de conocimiento

Proceso genérico

El proceso genérico de transferencia de conocimiento costa de 4 actividades principales:

Entrevista previa:

Actividades:

  • Identificar las necesidades y los objetivos de la organización
  • Toma de contacto, crear una base de confianza
  • Explicar los métodos
  • Conocer el contexto
  • Definir los objetivos
  • Identificar temas y actividades relevantes
  • Priorizar temas
  • Crear una agenda aproximada
  • Establecer los participantes

Duración:

1,5 – 2 horas

Participantes:

  • Portador del conocimiento
  • Tomador del conocimiento
  • Gestor del conocimiento
  • Gerente y/o responsable de recursos humanos

Primera reunión:

Actividades:

  • Ir a la fuente de información
  • Ejercicio de aprendizaje: cómo hacer el trabajo
  • Mapa del conocimiento

Duración:

3 horas

Participantes:

  • Portador del conocimiento
  • Gestor del conocimiento

Segunda reunión

Actividades:

  • Comprender los requisitos de competencias del puesto de trabajo
  • Mapa del conocimiento
  • Análisis de tareas (story mapping)

Duración:

3 horas

Participantes:

  • Portador del conocimiento
  • Gestor del conocimiento

Tercera reunión

Actividades:

  • Clasificar el puesto y el trabajo (detalles del trabajo)
  • Perfil personal de competencias
  • Mapa del conocimiento

Duración:

3 horas

Participantes:

  • Portador del conocimiento
  • Gestor del conocimiento

La reunión final

Actividades:

  • Evaluar juntos el proceso y los resultados
  • Acordar los próximos pasos

Entregables:

  • Mapa de conocimiento
  • Perfil de competencias
    • Rol
    • Personal
  • Análisis de tareas (Story mapping)

Duración:

1 – 1,5 horas

Participantes:

  • Portador del conocimiento
  • Tomador del conocimiento
  • Gestor del conocimiento
  • Gerente y/o responsable recursos humanos

 

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